
"Y ahora, hermanos, háganse fuertes en unión con el Señor, por medio de su fuerza poderosa. Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del Diablo.
Porque no estamos luchando contra gente de carne y hueso, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre este mundo oscuro.
Por eso, tomen la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir en el día malo y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes.
Así que manténganse firmes, revestidos de la verdad y teniendo puesta la coraza de la justicia. Teniendo calzados los pies con el equipo de las buenas nuevas de la paz. Sobre todo, tomen el escudo grande de la fé, con el cual podrán apagar todos los proyectiles encendidos del maligno.Que la salvación sea el yelmo que proteja su cabeza, y que la palabra de Dios sea la espada que les da el Espíritu Santo. No dejen ustedes de orar: rueguen y pidan a Dios siempre, guiados por el Espíritu. Manténganse alertas, sin desanimarse, y oren por todo el pueblo de Dios".
Efesios 6:10-18.